
Es una técnica de apertura que usa una llave modificada, limada hasta su punto más bajo en todos los dientes. Se introduce en el bombín y se le da un golpe seco mientras se gira. Ese impacto lanza los pitones internos hacia arriba durante una fracción de segundo, y en ese instante el cilindro gira. La puerta se abre.
No requiere fuerza. No requiere apenas práctica. Y lo importante: no deja señales visibles. La cerradura sigue funcionando con normalidad después.
Por qué importa tanto lo de las marcas: muchas pólizas de hogar exigen señales de fuerza para considerar que hubo robo. Si no hay puerta forzada ni cerradura dañada, la compañía puede discutir la cobertura. Ahí es donde el bumping hace el daño de verdad.
Cuatro indicios que puedes comprobar tú mismo en un minuto:
Un cilindro antibumping incorpora mecanismos que impiden que el golpe funcione: contrapitones de formas irregulares, elementos magnéticos o de materiales distintos que no responden igual al impacto. Los buenos añaden además protección antiganzúa, antiextracción y antitaladro, que son las otras tres vías de ataque habituales.
Mi consejo práctico: no compres solo «antibumping». Busca un cilindro que cubra las cuatro protecciones. La diferencia de precio es pequeña y la de seguridad es enorme.
Casi siempre basta con el bombín. Es la pieza donde entra la llave y se sustituye sin tocar la puerta ni la cerradura completa: unos veinte minutos de trabajo. Solo si la cerradura en sí está dañada o es muy antigua tiene sentido plantear un cambio de cerradura completo.
Un cambio de bombín va desde 70 € con el material incluido. Para el modelo concreto prefiero verlo antes: hay mucha diferencia entre marcas y no tiene sentido que pagues por prestaciones que tu puerta no aprovecha.
Un buen cilindro protege el punto por donde entra la llave, pero no convierte una puerta débil en una fuerte. Si la hoja es hueca o el marco está flojo, hay otras vías de entrada. Y ningún herraje sustituye a lo básico: cerrar con llave siempre, también cuando bajas cinco minutos.
La pista más rápida es la llave: si es plana, con dientes solo arriba y puedes copiarla en cualquier sitio sin tarjeta, no lo es. Los cilindros de seguridad se entregan con tarjeta de propiedad y su llave tiene perfil irregular o perforaciones.
Depende del cilindro, porque hay mucha diferencia entre gamas. El cambio de bombín parte de 70 € con material incluido. Prefiero ver la puerta antes de darte una cifra cerrada para no venderte prestaciones que no vas a aprovechar.
Casi nunca. Basta con sustituir el bombín, que es la pieza donde entra la llave, en unos veinte minutos. Solo si la cerradura está dañada o es muy antigua compensa cambiarla entera.
Ahí está el problema: al no dejar marcas, algunas compañías discuten que haya habido robo con fuerza. Depende por completo de tu póliza, así que conviene leerla y preguntar a tu aseguradora en qué términos lo recoge.
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